Pretendía publicar un post precisamente en el Dia de la Madre, pero finalmente me he dado por vencida (no he conseguido dedicarle el tiempo necesario :()... De todos modos, ello no significa que no vaya a hacerlo... intentaré lograrlo durante este mes de mayo :-)
Y como estos días me he dedicado un montón a "vivir al aire libre" (sin despachos, sin papeles,...) he sentido la necesidad de transmitiros un poquito de este modo de vida.
Me gustaría poder haceros llegar los olores de que se impregnan estos caminos en la primavera...
Últimamente me ha dado por coleccionar piedras. Esta se encuentra muy cerca de dónde vivo. Curiosa ¿verdad? :-)
Esta otra se encuentra ya en Aragón, en la zona de Salenques cercana al "famoso" túnel de Viella...
Y después de las lluvias, vuelve a correr el Agua de nuevo por Salenques... espectacular!
También nos perdimos y encontramos un pueblo abandonado llamado Montiberri. La casona y el pueblo tenían su historia...
Decidimos conocer la Ruta del Portús y llegamos hasta aquí: Una especie de grieta famosa por la que circula una corriente de aire tremenda (pasamos de la manga corta a abrigarnos y a pesar de todo sentir frío)...
Al final del corredor las vistas volvían a ser espectaculares. Nos colgamos de unas piedras y disfrutamos del magnífico paisaje de la Terreta. Resulta que alguien nos estaba vigilando...
y es que aquella zona también se la conoce como el Valle de los Buitres.
Tan sólo conseguí captar a uno de ellos, pero los había a docenas. Me dijeron que eran buitres leonados...
Por si no me prodigo demasiado estos días, os deseo:
Si tuviera que escoger entre un Libro y una Rosa, probablemente acabaría decantándome por el Libro (más que nada por aquello de que las rosas son efímeras...)
pero está claro que... Una Rosa es una Rosa.
Pd.- Me encantaría saber qué libros estáis leyendo o aquellos que tenéis previsto leer proximamente...
El viernes pasado recibí una visita inesperada en mi despacho...
Se posó en el alféizar de mi ventana y, al yo abrirla, ni se inmutó. Tampoco lo hizo cuando lo apresé entre mis manos para luego posarlo encima de la mesa.
Le encantó la planta que me regaló mi amiga Txell, así que se pasó más de una hora posado en sus ramas.
Desde allí me miraba sumamente interesado en todos mis movimientos y en todo lo que yo hacía...
A aquella persona que no le parezca realmente increíble o resultado de una casualidad fascinante... que me lo haga saber...
Yo todavía no me explico como el pajarico (Curruca capirotada / Tallarol de casquet / Sylvia atricapilla, para más información:http://www.sioc.cat/fitxa.php?sp=SYLATR)....
Mi amiga Lluna, hace ya unos cuantos días, decidió nominarme en el juego del meme "mi bolso"... Así que, cumpliendo aquello de "lo prometido es deuda", hoy voy a explicaros qué demonios llevo en el bolso .
Según las normas del juego:
Para continuar con el meme, hay que publicar una fotografía del bolso y su contenido con la explicación pertinente. En el post hay que incluir el tag "mibolso".
Y como es un meme... nominar a tres "amigas", o "amigos" de esos que llevan macuto...mochila ...o lo que sea. A saber lo que puede meter un hombre en una bolsa. (Esta parte del juego prefiero obviarla, si no os importa...)
Aquí mi bolso-mochila... (de lo más cómodo cuando hay niños)...
Aquí el contenido: básico y simplista. El resto de la mochila puede acabar completándose con un botellín de agua, "babybels", barritas de cereales, fruta (mis niñas y yo somos unas tragonas ), alguna chaqueta, etc...
Lo más destacable: mi llavero reloj de sol. Lástima que en la foto no se aprecia demasiado bien el reloj. Os aseguro que utilizarlo no es nada fácil .
Y lo más bonito... lo llevo en la cartera. Un regalo de mi hija Claudia: un dibujo de una futura artista ...
Y aquí, inspirándose en Van Gogh... (os aviso que este "cuadro" no lo llevo en la cartera )
Ella observaba con disimulo mientras él saludaba cordialmente a un grupo de conocidos.
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No recordaba cuando empezó a admirarlo. ¿Tal vez siempre? ¿...?
Comenzó admirando su buen hacer, la serenidad que desprendía su figura, su talante amable y conciliador. Contemplarlo implicaba sumergirse en un remanso de dinámica quietud. Pocas personas conseguían crear esa increíble sensación en ella, muy pocas…
Observó al grupo de personas dialogando. Ciertamente él destacaba por algo muy simple, algo tan simple como el hecho de saber escuchar.
“La mejor palabra es aquella que queda por decir” era su máxima recurrente. Muchos se interrumpían o herían mutuamente al hablar. Asombrosamente, cuando él tomaba la palabra, el resto del grupo enmudecía. Tal vez por eso mismo intervenía pocas veces, tal vez para no sentirse el centro de atención (ella había descubierto que esa situación conseguía ponerle nervioso por el modo en que cambiaba el peso de su cuerpo de un pie a otro)…
Instintivamente, se acercó más a él y se asió de su mano con timidez protectora.
- Cada día está más alta tu hija. A este ritmo te va a dejar atrás – comentaron en el grupo.
- Malo si no lo hace. Y es que ha nacido para eso mismo, para ir más allá de lo que nosotros fuimos capaces – sonrió él – De todos modos, sencillamente me conformo con que no me olvide…
- ¡Pues claro que no te olvidaré nunca, Papa!… ¿Cómo demonios lo iba a hacer?...
Pd. "El día 1 de marzo hubieras cumplido 76 años y nunca dejo de recordarte. El tiempo no consigue hacerme olvidar."
UN RECUERDO PARATODOS AQUELLOS QUE SON, FUERON O SERAN PADRES ALGUN DIA…
"A veces la vida nos enseña que es más fácil dar que recibir.
Yo siento que sí. Y si más no, dar se acaba convirtiendo en algo más satisfactorio.
Algunos añaden que incluso nos hace más libres".
La Historia.-
Tan pronto como aterrizamos en el albergue de la Trinidad de Arre, se nos apareció como por arte de magia el encargado del lugar. Por su modo de hablar (apenas si respiraba entre frase y frase...) tal parecía que lo hubiesen liberado recientemente de sus votos "de mutismo". Increíblemente, no cesaba de parlotear mientras nos enseñaba las estancias, adoctrinándonos simultáneamente sobre qué estaba y qué no estaba permitido "hacer" en el edificio.
- A vosotras dos (jeje) os asigno las literas de abajo -mientras se reía nos señalaba uno de los rincones más oscuros de la última sala- Así me aseguro de que, aunque os caigáis de la litera, no lo hagáis de muy alto (jiji)...
Nos miramos y pusimos los ojos en blanco. En serio que el señor se las traía...
Al rato de haber colocado nuestras escasas pertenencias, arribaron una pareja de extranjeros. Calculé que rondarían los 70 y pico años. Nos saludaron en francés y descargaron sus mochilas en las literas superiores a las nuestras. Al instante intenté imaginarme a la señora francesa subiendo y descendiendo de la litera. Y la verdad es que... no pude.
Chapurreando un francés oxidado hacía lustros, le ofrecí intercambiar nuestras literas. Yo me quedaría "la de arriba". Ella, visiblemente encantada, aceptó.
- Merci, merci!!! -no cesaba de repetirme.
Y allí se acabó toda nuestra conversación. En parte por lo limitado de mi francés y de su español, y en parte por el gran cansancio que arrastrábamos las dos. Tan sólo recuerdo que en el lapsus de apenas cinco minutos, ella consiguió quedarse dormida y empezar a roncar sin reparos...
A la mañana siguiente recogimos todas nuestras pertenencias y nos dispusimos a preparar la marcha después de tomar un pequeño refrigerio. La señora francesa (parecerá increíble pero nunca llegué a saber su nombre) me tocó en el hombro y empezó a hablarme. Al final de su discurso, entendí que pretendía hacerme un masaje en hombros y cervicales como agradecimiento por haberle cedido "mi litera". Me decía que ésa había sido su profesión hasta el día en que se jubiló. La verdad es que mi primera reacción fue...
- No es necesario. De verdad, que no. A mí, dormir arriba o abajo, no me ha implicado ningún esfuerzo...
Ella insistió (e insistió ) sin darme opción a negarme. Así que al final se salió con la suya y yo empecé uno de mis mejores jornadas de peregrinaje. Creo que hacía tiempo que no me sentía tan a gusto conmigo misma. Satisfecha por haber sido capaz de dar (por simple e insignificante que parezca) y satisfecha también por ir aprendiendo a saber recibir, algo que nos cuesta a veces mucho más que dar.
Y ésa fue mi lección del día: Si eres capaz de dar, has de estar preparado también para recibir.