http://es.youtube.com/watch?v=uWeqeQkjLto&mode=user&search=
Ahí está.

Era sábado. Sábado noche. Pero cuando decidió salir pensaba en algo rápido: tomar una copa, escuchar música, bailar si le apetecía… y poco más. Se vistió toda de negro: jeans tipo pitillo (tan ajustados y a la vez tan cómodos), top de tirantes y un jersey anudado a la cintura por si acaso acababa refrescando. Lo único que destacaba en ella eran las nacaradas perlas que pendían de sus orejas. Mejor así, pensó ella, cuanto más desapercibida pase, mejor. En el local alguien le dijo que parecía una sílfide oscura, que tan sólo le faltaban las alas…
(Una sílfide tiene la apariencia de una elfa o una humana, muy bella y de rasgos delicados. Tiene alas de libélula. Mantienen el aspecto juvenil durante toda su vida. Hablan en un lenguaje musical).
- Oye, pues no sabía yo que las sílfides se mezclaran con los humanos. Qué bien, ¿no? – bromeó ella.
Cuando decidió ir a la “toilette” le dijeron que estaba ubicada en unos módulos anexos, así que con su vaso de plástico transparente en mano se dirigió hacia allí.
¡Qué cola! pensó. Pero antes se acercó a depositar su vaso vacío en un contenedor cercano. De refilón se percató de que un muchacho plantado allí cerca la miraba tan fijamente que ni pestañeaba.
Disimuladamente le echó un vistazo. Tenía pintas de vikingo, con su pelo rubio-castaño recogido en una coleta, con su barba bien perfilada; de mago, con su directa y penetrante mirada, su aire de sabiduría, de conocer algo de ella que ni ella misma sabía. Pero a pesar de todo tenía un no sé qué tranquilizador. Así que, intuitiva e inocentemente… decidió que no le parecía peligroso. Por lo demás, su camiseta negra hacía referencia al monstruo del Lago Ness.

En cuanto se incorporó a la larga cola, el vikingo apareció como por encanto a su lado.
- Bonito detalle por tu parte acercarte al contenedor. Y más teniendo en cuenta que tenemos la acera sembrada de vasos – le sonrió él sin dejar de mirarla.
En un flash, a ella se le pasó por la cabeza que ya lo conocía. Pero no, seguro que no nos hemos visto nunca, pensó. ¿Por qué no se me hace extraño, entonces?... Se concentró en la sonrisa de él, parpadeó varias veces y lo miró directamente a los ojos.
- ¿No sería mejor así? – ella sonreía al tiempo que también miraba su agraciada nariz, sus orejas, su cabello, sus ojos dorados… su masculina boca. Siempre con disimulo y escondiendo sus emociones bajo una simpática sonrisa.
- ¿Así?... ¿cómo? - preguntó él resbalando la mirada por su rostro, deslizándola un momento por su escote y volviendo a subirla con toda naturalidad hacía sus bonitos ojos verdes.
- Todos los vasos dentro del contenedor… ¡ya! – y ella movió su mano derecha como si en ella tuviese una verdadera varita mágica - Se acabó el desorden, se acabó la suciedad – él soltó una pequeña carcajada y ella lo miró divertida.
A pesar de que los dos disimulaban muy bien, los nervios les traicionaban por dentro. La sensación de atracción les hacía girar como en un torbellino, sintiéndose atraídos y repelidos a la vez, queriendo y no queriendo continuar. Sintiendo que a pesar de todo no era la primera vez que sus ojos se encontraban, que atrás en el tiempo, tal vez… quizás, ya habían coincidido.

-¿Sabes? Te he visto y me he dicho que ya te conocía. Pero cuanto más te miro más me convenzo de que no, de que no te conozco. El problema aquí es que sí me gustaría conocerte... – ahora sus ojos no se movían, no se enredaban en la melena de ella, no acariciaban su cuello, la miraban intensamente, esperando su respuesta.
- Para conocerte –su voz sonó a promesa compartida- necesitaría saber de dónde vienes…
- Podría venir del Lago Ness –contestó divertido señalándose la camiseta– o podría venir de Escandinavia…
- Si me dijeras que eres vikingo, me lo creería – sonrió guiñándole un ojo.
- Pues no, nada más lejos de la realidad. Soy argentino, aunque he vivido casi toda mi vida en España. ¿Te parece suficiente?
- Me parece. Aunque espero que me cuentes más cosas –y se apartó un mechón de cabello con un ligero y atractivo movimiento de cabeza.
- ¿Bailamos? …
En ese momento sonaba 1973 de James Blunt y él la enlazó por la cintura. Los movimientos fueron inconscientemente sensuales, siguiendo la cadencia de la música. Abrazados, se conformaron con sentirse.
- Me gusta sentirte – consiguió susurrarle él.
Pd.-
"Todos nosotros pasamos por esta maravillosa experiencia llamada vida, intentando comprenderla e intentando entender porque demonios estamos aquí". J. Blunt

Vaya Yolanda, que relato más bonito y refrescante. Me ha gustado.
La cita de la P.D. muy interesante, y la comparto ya que muchas veces te ocurren cosas en la vida, que a mí personalmente me convencen de que la casualidad no existe y que los encuentros con otras personas tienen un sentido.
Besos!!!
Para Blunt:
Y para que preguntarse para que estamos aquí? Lo mas probable, es que no lo sepamos hasta que salgamos por el umbral de nuestra propia vida.
Felicidades Yolanda. Me ha encantado esta narración.
Mai
Tienes un premio en LAS TRES BUJAS... Felicidades!!!
Mai
No me dejes asi por dios!!!!!!!!! se llegaron a sentir mas aún????
Vamos no me dejes asi!!!! jajaajjajajaja
Precioso relato Yolandita de mis entretelas!!!!!!!!!
Besosssss
Eh! yo también quiero leer más, claro que sí... hummm.
Pocas sensaciones tan intensas como vivir una historia que se remonta en el tiempo y nos parece que ya existió en un pasado.
Continuará... espero!
Bon día!
"La casualidad no existe"....
¿Estás segura, preciosa Lluna? :) Yo creo que sí existe, que somos nosotros los que demasiadas veces no sabemos aprovechar el momento, esa casualidad. Y si por contra tú piensas que no existe, seguramente será porque SÍ has sabido aprovecharla, porque has sentido esos momentos importantes en tu vida :)))) Felicidades!
Besos mil!
Para Mai:
Sabes que J. Blunt continuaba su reflexión diciendo:
"Según la vida va pasando - y pasa muy deprisa - llegas a preguntarte qué vas a obtener de ella, dónde buscar un mayor y más profundo sentido a la existencia y por qué hacemos las cosas que hacemos para llenarla de significado. Creo que todos experimentamos esto mismo...
... Realmente me divierte vivir la vida porque no me preocupa..."
En el fondo piensa igual que tú, querídisima Mai. Besos mil!
Pd.- Y gracias mil por el galardón de la Bruja con Escoba :))))
Belencita, encanto,
¿Tú que crees? ¿tú qué sientes que debería de haber pasado después? :)))
Va, venga, échale un poquito de tu magnífica imaginación! És que si voy más allá a lo mejor, tal vez, asusto a los lectores :-() Y no sé si éso entraría dentro de mi registro... si más no, debería abrir otro blog como más erótico, cosa que tampoco sería mala idea, no? :)
Besos mil!
Frac,
Querísima, me remito a lo dicho a Belencita: Échale imaginación! ;-)
Cierto, nada tan intenso como vivir una historia que tal vez ya sucedió (o al menos así lo sentían los protagonistas :-)
Sobre si continuará... Escribí este post porque alguien me lo demandó, pero ir más allá, no sé... ¿qué más decir que el resto del mundo no haya vivido -sentido- ya? :) Besos mil!
nenita.... no hay nada mas erotico que lo que no se quiere contar!!!!!!! uauuuuuuuuu!!!!!
jjajajajaja, si abres el blog erótico festivo, por favor... no dejes de avisarme ;)
Besos!
La vida no hay que entenderla ni comprenderla simplemente hay que vivirla.
Bonito relato.
Belencita.-
Te aviso, te avisooooo :)))))
Por cierto, ya sé que te aviso tarde, pero esta semana se celebraba en la Farga de L’Hospitalet hasta el 7 de octubre la 15ª edición del Festival Internacional Erótico de Barcelona ;) (yo tampoco fuí :)
Besitos!
Joana.-
Completamente de acuerdo contigo ;)
Leí en Caminos Recorridos que estuviste por Punta Alta en el Valle de Boí... Por poco no nos encontramos! Yo también estuve por Cavallers ese fin de setmana :)
Petonets!
Creo que todos hemos vivido experiencias parecidas.Y suelen ocurrir la noche que menos te lo esperas.Recuerdo el dia que conocí a cierta persona, lo miré a los ojos y ...comprendí que algo iba a ocurrir, algo que no me iba a dejar indiferente.Sólo mirarlo me entró una sensación por todo el cuerpo, luego hablamos, hablamos largo rato y ...bien lo mejor es lo que no se cuenta.Un abrazo.