En Zubiri:

Después de pasar la tarde dormitando en las piscinas municipales pensaron que sería buena idea conocer Zubiri, así que dieron un par de vueltas por el pueblo y descubrieron el Puente de la Rabia sobre el río Arga.

A esta altura de su recorrido, el río todavía presenta un aspecto medianamente limpio y transparente...

Un merecido masaje en los pies aprovechando los cantos rodados del río Arga. A dos centímetros de los dedos medios del pie derecho se puede apreciar un pequeño pececillo.

Ya anochecido y de vuelta al albergue, el grupo charlaba alegremente sentado en los escalones de entrada al recinto. La barcelonesa vegetariana continuaba con su hipótesis de que el Japonés había sido asesinado por la Yakuza japonesa, como resultas de un ajuste de cuentas.

- ¡No seas tétrica! ¿No te parece que éso es imaginar mucho? ¿No sería más fácil para los mafiosos esperar la vuelta del japonés que venir a buscarlo a Roncesvalles?
- No si el japonés estaba huyendo de ellos y no tenía ni pensamiento de volver a su país.
- ¡No tiene ni pies ni cabeza! -seguía opinando Mikel.
- La verdad es que a mi también me parece increíble ¿Por qué no le preguntamos a la Menchu, la encargada del albergue? -sugirió Yolanda - Tal vez ella nos lo pueda aclarar.
- Ni se os ocurra. Si la Yakuza se entera que estáis preguntando por el Japonés... A mí en Barcelona ya me avisaron de que no hablase demasiado de este tema.
- ¡No me lo puedo creer! ¿Pero en que ambientes te mueves tú? - saltó Mikel.
- Yo ya os he avisado- y no volvió a abrir la boca.

El resto del grupo la miraba atónito.

- ¡Ey! Salgamos de dudas. Preguntemos a la Menchu - y a la vez que hablaba, Inma se acercaba al lugar en que estaba la encargada. El resto del grupo la siguió sin protestar.

- ¿La tumba del Japonés?!! Ui!! Esa es una historia muy larga, pero intentaré ser resumida - sonrió Menchu encantada de sentirse el centro de atención.

" Resulta que el Japonés llevaba como una semana por Zubiri (era una época invernal, floja de peregrinos y se le dejó dormir varios días seguidos) cuando desapareció sin dejar rastro. Siempre llevaba a cuestas un maletín negro con sus pertenencias. Era muy poco hablador, pero en cambio a veces se le veía hablar solo. Probablemente debía de padecer algún tipo de paranoia. Después de su desaparición se le estuvo buscando y se avisó a sus familiares en Japón. Resultó que era millonario y efectivamente con una enfermedad mental. Costó más de una semana encontrarlo. El cuerpo estaba ya con síntomas de descomposición y sin cabeza. Es verdad que se ha especulado mucho con el tema de la Yakuza, pero la polícia de aquí mantenía la hipótesis de que fueron las alimañas las que se hicieron con su cabeza. ¿Qué cual es la verdad? !Pues no lo sé!La verdad es que el caso quedó sin cerrar. Cuando los familiares y la polícia se cansaron de dar vueltas por aquí, en Zubiri perdimos pista".

- Un caso más de misterio no resuelto - aventuró Yolanda.
- Pues sí. Personalmente dudo que fuese un caso de venganza japonesa, el pobre se veía muy inofensivo, pero... el PERO siempre estará alli- sonrió Menchu.
- Pues yo sí me lo creo - intervino la barcelonesa - Fue la Yakuza.

Vistas desde la Tumba del Japonés.