Leyendo el Blog de Marcos, sus palabras suenan tan bien en mis oidos... que siento ganas de ser poeta.

Pero consciente de no serlo... mejor os dejo con un auténtico mago de la poesía...

A VECES


Escribir un poema se parece a un orgasmo:
mancha la tinta tanto como el semen,
empreña también más en ocasiones.

Tardes hay, sin embargo,
en las que manoseo las palabras,
muerdo sus senos y sus piernas ágiles,
les levanto las faldas con mis dedos,
las miro desde abajo,
les hago lo de siempre
y, pese a todo, ved:
¡no pasa nada!

Lo expresaba muy bien Cesar Vallejo:
"Lo digo y no me corro".
Pero él disimulaba.

Angel González