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Terra
La Coctelera

Categoría: marzo 2008

Retazos de Alguien como tú

... SOME ONE LIKE YOU...

autorretrato con locorelas, 1974

- Antoni Pitxot -

Ella observaba con disimulo mientras él saludaba cordialmente a un grupo de conocidos.
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No recordaba cuando empezó a admirarlo. ¿Tal vez siempre? ¿...?

Comenzó admirando su buen hacer, la serenidad que desprendía su figura, su talante amable y conciliador. Contemplarlo implicaba sumergirse en un remanso de dinámica quietud. Pocas personas conseguían crear esa increíble sensación en ella, muy pocas…


Observó al grupo de personas dialogando. Ciertamente él destacaba por algo muy simple, algo tan simple como el hecho de saber escuchar.

“La mejor palabra es aquella que queda por decir” era su máxima recurrente. Muchos se interrumpían o herían mutuamente al hablar. Asombrosamente, cuando él tomaba la palabra, el resto del grupo enmudecía. Tal vez por eso mismo intervenía pocas veces, tal vez para no sentirse el centro de atención (ella había descubierto que esa situación conseguía ponerle nervioso por el modo en que cambiaba el peso de su cuerpo de un pie a otro)…



Instintivamente, se acercó más a él y se asió de su mano con timidez protectora.

- Cada día está más alta tu hija. A este ritmo te va a dejar atrás – comentaron en el grupo.

- Malo si no lo hace. Y es que ha nacido para eso mismo, para ir más allá de lo que nosotros fuimos capaces – sonrió él – De todos modos, sencillamente me conformo con que no me olvide…

- ¡Pues claro que no te olvidaré nunca, Papa!… ¿Cómo demonios lo iba a hacer?...




Pd. "El día 1 de marzo hubieras cumplido 76 años y nunca dejo de recordarte. El tiempo no consigue hacerme olvidar."


UN RECUERDO PARA TODOS AQUELLOS QUE SON, FUERON O SERAN PADRES ALGUN DIA…

El Camino: Vivencias.


... ¿Dar o recibir?...

"A veces la vida nos enseña que es más fácil dar que recibir.
Yo siento que sí. Y si más no, dar se acaba convirtiendo en algo más satisfactorio.
Algunos añaden que incluso nos hace más libres".




La Historia.-

Tan pronto como aterrizamos en el albergue de la Trinidad de Arre, se nos apareció como por arte de magia el encargado del lugar. Por su modo de hablar (apenas si respiraba entre frase y frase...) tal parecía que lo hubiesen liberado recientemente de sus votos "de mutismo". Increíblemente, no cesaba de parlotear mientras nos enseñaba las estancias, adoctrinándonos simultáneamente sobre qué estaba y qué no estaba permitido "hacer" en el edificio.


- A vosotras dos (jeje) os asigno las literas de abajo -mientras se reía nos señalaba uno de los rincones más oscuros de la última sala- Así me aseguro de que, aunque os caigáis de la litera, no lo hagáis de muy alto (jiji)...

Nos miramos y pusimos los ojos en blanco. En serio que el señor se las traía...


Al rato de haber colocado nuestras escasas pertenencias, arribaron una pareja de extranjeros. Calculé que rondarían los 70 y pico años. Nos saludaron en francés y descargaron sus mochilas en las literas superiores a las nuestras. Al instante intenté imaginarme a la señora francesa subiendo y descendiendo de la litera. Y la verdad es que... no pude.

Chapurreando un francés oxidado hacía lustros, le ofrecí intercambiar nuestras literas. Yo me quedaría "la de arriba". Ella, visiblemente encantada, aceptó.

- Merci, merci!!! -no cesaba de repetirme.

Y allí se acabó toda nuestra conversación. En parte por lo limitado de mi francés y de su español, y en parte por el gran cansancio que arrastrábamos las dos. Tan sólo recuerdo que en el lapsus de apenas cinco minutos, ella consiguió quedarse dormida y empezar a roncar sin reparos...


A la mañana siguiente recogimos todas nuestras pertenencias y nos dispusimos a preparar la marcha después de tomar un pequeño refrigerio. La señora francesa (parecerá increíble pero nunca llegué a saber su nombre) me tocó en el hombro y empezó a hablarme. Al final de su discurso, entendí que pretendía hacerme un masaje en hombros y cervicales como agradecimiento por haberle cedido "mi litera". Me decía que ésa había sido su profesión hasta el día en que se jubiló. La verdad es que mi primera reacción fue...

- No es necesario. De verdad, que no. A mí, dormir arriba o abajo, no me ha implicado ningún esfuerzo...



Ella insistió (e insistió ) sin darme opción a negarme. Así que al final se salió con la suya y yo empecé uno de mis mejores jornadas de peregrinaje. Creo que hacía tiempo que no me sentía tan a gusto conmigo misma. Satisfecha por haber sido capaz de dar (por simple e insignificante que parezca) y satisfecha también por ir aprendiendo a saber recibir, algo que nos cuesta a veces mucho más que dar.

Y ésa fue mi lección del día: Si eres capaz de dar, has de estar preparado también para recibir.

NIEVE!

5 de marzo de 2008. 10:45h am

En un parque cercano a mi casa... tal vez no lo apreciéis, pero en estos precisos momentos está nevando...

Y poco a poco, sabiamente,

sin olvidar a ningún ser viviente

aquella nieve tan esquiva

transfórmose en AGUA viva.

Pd.- Y os garantizo que por aquí hace muuuuuucho frío, porque de Agua viva mutó a estalactita...