Apenas se oía el zumbido del coche que ya la gata saltaba al serpenteante camino que subía hasta la solitaria casa. Raúl la había bautizado como "Mavispa".
Mientras el auto se acercaba, Mavispa esperaba paciente en el borde del camino rural, como si estuviera allí porque estar allí en ese momento fuera su lugar. En cuanto la muchacha bajaba del coche y posaba sus pies en tierra, la gata se acercaba y maullaba en un intento de hacerse entender, de expresarse sin palabras. Cuando ella por fín la recogía del suelo y la acariciaba suavemente, cesaba en sus maullidos y se acurrucaba mimosamente en su regazo.
- Mamá. ¿Por qué Mavispa sólo viene a esperarte a ti? ¿Cómo sabe qué es tú coche y no otro?
- No lo sé, cariño. Dicen que los animales tienen un "sexto sentido"... Tal vez sea por mi olor - se rió ella - Los gatos son muy sensibles a los olores.
- ¿Y entonces por qué dice el Tato que tú tienes un Don con los animales?
- ¿Un Don?... - se extrañó ella - No, qué va, yo no tengo ningún don. Simplemente me gustan los animales y ellos lo saben, lo perciben. Además, te cuento un secreto: yo soy quien, algunas veces, les da de comer - la muchacha bajó el tono de voz y guiñó un ojo a su hija.
- ¡Toma que lista! También la yaya les da de comer casi siempre... pero Mavispa prefiere estar contigo. ¿O no?
- ¡Uf! ¿Tú crees?
- ¡Claro! !A lo mejor es porque te quiere...! - gritó alegremente la niña.
- Cariño, pues éso me suena como a regalo de Navidad -sonrisa luminosa compartida entre la dos.
-¿Por qué, mama?
- Porque cariño mío... ¿qué mejor que un amor compartido y desinteresado?... y contagioso como una gripe...
Y vosotros, ¿qué pensáis?
¿Cuál sería para vosotros el mejor regalo para este año 2007 que ya se acaba? O para este 2008 que presto iniciamos...
Se admiten sugerencias mil!
Paisaje nevado desde mi pueblo. Navidad 2006.
