""""ELLA.- Siento que no puedo continuar así, que por mucho que lo intento no te entiendo. Y eso me frustra. Ya sé que tal vez no debería ser así, pero siento que te doy y que espero algo, algo que no llega nunca...
EL.- Tienes razón, no debería ser así. Si das es por que quieres, no porque yo te lo pida. Así pues tampoco tendrías que esperar nada... Le das demasiadas vueltas a un tema que ya sabes cómo está. Yo soy así y no hay vuelta de hoja.
ELLA.- También yo soy como soy pero intento adaptarme a ti, a nosotros...
EL.- Ya sabes cómo soy. O lo tomas o lo dejas...
ELLA.- ... Lo dejo.""""
......
- ¿Así fue tu separación? - preguntó Jana incrédula.
- Más o menos fue así - se rió ella- Los días sin dirigirnos la palabra y las discusiones más acaloradas me las he dejado en el tintero... -sonrisa despreocupada.
- ¿Es triste un separación, verdad? Siempre se pierde...
- No, para nada. ¿Por qué piensas eso?... -cara de sorpresa.
- Por los años malgastados, por los hijos, por todo lo que dejas atrás... Por la familia deshecha...
- Tal vez sea así como lo vemos inmediatamente después de la separación. El dolor nos ciega, nos impide valorar todo lo que ya tenemos... ¿Lo tendríamos si no nos hubiéramos arriesgado? ¿Tendríamos en el recuerdo aquellos fantásticos años pasados al lado de esa persona, al fin y al cabo, amada? ¿Tendríamos esos hermosos hijos si "por temor a perder" no nos hubiéramos arriesgado a tirar adelante esa relación?...
- Pero se vive como un fracaso ...
- Se percibe, pero no lo es. ¿Qué no es la vida una serie de etapas y de cambios que hemos de ir enfrentando? Pues este también es uno de ellos! - Jana sonreía mientras ella seguía hablando - Además, un cambio bien utilizado, por negativo que sea, acaba convirtiéndose en una oportunidad de crecimiento, de desarrollo personal. Y si no es así, es que no hemos entendido nada de qué es eso de la vida...
- ¿Es aquello de que cuando se cierra una puerta se abre otra? - sonrisa burlona.
- No, es aquello de que por el andén de la vida circulan muchos trenes - ella la superó con una sonrisa más burlona todavía - Podemos optar por arriesgarnos y coger otro tren o, simplemente, sentarnos en el andén y mirar la vida pasar mientras tecleamos en nuestro portátil.
Dedicado a aquellos que se deslizan por la vida... y la dejan pasar...
Hay días que siento son especiales... ¿No os ocurre a veces?...
Días que sin querer nos recuerdan que la vida es mucho más que levantarte por la mañana y dejar que transcurra el tiempo. Días que nos abren la mente y consiguen hacernos ver el mundo con otros ojos, más luminoso, más transparente. Lo importante no es Mirar, lo importante es Ver.
Y el sábado fue uno de ellos. Se nos ocurrió darnos una vuelta por el Valle de Torán, con cámara de fotos incluida... (¡Lástima que no fuéramos más rápidos!)
Estábamos acomodándonos las mochilas a la espalda cuando, de repente, divisamos una bola peluda que se nos aproximaba. Por su tamaño y su torpeza al caminar se asemejaba a un mastín del Pirineo, pero el color se convertía en un marrón chocalate con tonalidades rojizas realmente precioso. A medida que el animal se aproximaba, percibimos la suavidad de su pelaje. Calculé que su cabeza, a cuatro patas, alcanzaría mi cintura; a dos patas ya no tuve ocasión de comprobar su alzada...
- ¡ES... UN OSO! -exclamamos en silencio totalmente maravillados.
Era una osezna a una distacia apenas 15 metros de nosotros. Supongo que su olfato nos detectó y, tímidamente, se escabulló por entre los frondosos bosques del valle de Arán.
"Ayer cumplí 39 años, así que pensé que aquel había sido mi regalo de aniversario". .
Ella se fijó instintivamente en él apenas iniciaron la ruta y a pesar de las decenas de caminantes “andarines”. Le llamó la atención su rizada melena, larga y oscura como el ébano, impregnada de un aire de libertad transgresora, al igual que la arandela prendida de su oreja izquierda, detalles que tan sólo conseguían, involuntariamente, destacar su indiscutible masculinidad. Su atlético cuerpo, ceñido bajo un maillot negro deportivo, tampoco dejaba demasiado espacio a la imaginación…
Ella se concentró por fin en el camino y, sin darse cuenta, se olvidó de él.
………………………
Él se dijo que hacía apenas unas horas que la acababa de conocer, de charlar y compartir kilómetros de ruta; que tan sólo eso no podía desencadenar que su mente y su cuerpo le enviasen aquellas sensaciones tan curiosas, mezcla de exultante alegría y de creciente excitación. “Tenerla a mi lado se asemeja a sentirme en la cima. Si es que no puedo despegarme de ella… ¡Y Dios qué buena está!”. Mientras saludaban y adelantaban a su viejo amigo Chema, él la recorría con la mirada sintiéndose un auténtico estúpido por no poder controlar mejor sus emociones. “Javi, despierta, que pareces un auténtico pardillo… Serénate, que ya no eres un chavalillo… ”.
..
..
- ¡Anda, pareja! Parece que lleváis el mismo ritmo… Pero oye, Javier, no me la canses que luego la chiquilla no nos comerá…- sonrisas alegres.
- ¡Qué va! Si es ella la que me lleva… yo sólo la sigo – gesto de pena de si mismo.
- ¡Pero qué dices! – le cayó un manotazo amistoso en el hombro – Si no paras de acelerar… - sonrisa inequívocamente provocadora.
…………………….
Habían rebasado el “Mirador” y, en solitario, continuado hasta los Mallos de Riglos.
- ¿Sabes qué me apetecería ahora? – el sol calentaba agradablemente el ambiente y la confianza ganada en aquellas horas impulsó a Javier a dejarse llevar – Me apetecería un montón… perderme contigo…
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Las palabras le temblaron excitadas en los labios mientras la miraba intensamente, con una mezcla de valentía y de temor a haber traspasado aquellos límites imaginaria y convencionalmente marcados.
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Ella sintió que las palabras se le atragantaban en la garganta; pero, con una sonrisa juguetona en los labios, deslizó su mano por el bronceado brazo de él hasta cogerle suavemente de la mano. Javier se disparó ante aquel simple contacto y enlazándola por la cintura la atrajo hacía si, olvidándose definitivamente de sus intentos de control interno. Al besarla sintió que el riego de sangre desaparecía de su cabeza y se concentraba exclusivamente en las áreas de su cuerpo en contacto con el de ella… Fue como sentir salir disparada la parte superior de su cabeza y con ella todos sus pensamientos y tensiones…dejándole una sensación de “aquí y ahora tan sólo importan las sensaciones”…
Los dos sintieron que en aquel momento y a pesar, quizás, de las circunstancias, estaban concediéndole una porción de felicidad a sus vidas...
"Los niños comienzan por amar a los padres. Cuando ya han crecido, los juzgan y, algunas veces, hasta los perdonan". OSCAR WILDE.
"Cuando yo tenía catorce años, mi padre era tan ignorante que no podía soportarle. Pero cuando cumplí los veintiuno, me parecía increíble lo mucho que mi padre había aprendido en siete años". MARK TWAIN.
(Simplemente escuchad la música...)
Dedicado a las Miles de madres que dejamos nuestra huella en este mundo tan cambiante. Las cosas cambian, pero las sensaciones continúan siendo las mismas… Y a mí, el tiempo, continúa sin conseguir hacerme olvidar.
- Ya está apunto. Las contracciones han alcanzado un nivel máximo y vienen siendo muy seguidas. La dilatación es óptima. Bajadla abajo – ordenó la doctora con autoridad.
Luego, con un tono más amable, se dirigió a la muchacha tendida en la cama:
- Sigue respirando así, Fiona, lo estás haciendo muy bien. Y no te preocupes, que no hay mal que mil años dures ¿O eran cien?... Nos vemos abajo - y con una sonrisa salió de la habitación.
Fiona cerró los ojos y se concentró en la respiración sabiendo que era su único antídoto al dolor.
…………………..…………….
Ya en la zona de quirófanos, la enfermera le preguntó si se veía “con ganas de caminar”…
- Creo que sí – musitó ella tras soltar el aire después de una dolorosa contracción.
- Buena chica – la animó Horacio al verla entrar caminando. Fiona consiguió esbozar una mueca que pretendía ser una sonrisa escondida.
- Si pretendes que me esté quieta… mientras me pinchas la médula espinal… tendrás que ser muy rápido – las palabras salían entrecortadasde su boca – Esto duele… y las contracciones se juntan unas con otras…
- Soy un genio con la aguja – le dijo guiñándole un ojo – No te preocupes, después de pasar por mis manos, verás el mundo de color rosa.
- Pero podré participar en el parto, ¿verdad?... me lo prometiste… - ella volvió a concentrarse en la respiración e intentó desconectar de las sensaciones que, dolorosa y sistemáticamente, le enviaba su cuerpo.
- Te pondré la anestesia justa para que disminuya el dolor y a la vez puedas notar el momento en que el bebé quiere salir… Te prometo que sentirás las ganas de apretar… luego no te me quejes– se burló Horacio con una sonrisa.
- No, no… sabes que no…
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- ¡Ya está fuera! – el grito de la doctora se confundió con el llanto del bebé – Parece que está enfadada…
Ella sintió que, como su bebé, también lloraba. No podía evitarlo. La sensación de alegría era tan grande que temió su corazón estallase en mil pedazos antes de llegar a sentir a su hija entre sus brazos.
- Y aquí la tienes. Un precioso bebé de 50 cm y 3,2 kg – se la entregaron envuelta en una cálida mantilla, pero aún así pudo apreciar su sonrosada piel y sus arrugadas manitas.
La recostó sobre su pecho y, entre el brillo de sus lágrimas, la miró pensando que, si la recompensa era exactamente ésta, volvería a pasar y sufrir miles de veces por lo mismo.
El bebé, al sentir el contacto de la piel materna, apoyó sus dos manos alrededor del pecho y buscó instintivamente el pezón como repitiendo una acción aprendida miles de años atrás.
- ¿Pero chiquilla? ¿Porque lloras si todo ha ido bien? – le preguntó Horacio con ternura.